Como marco de referencia, adoptaremos las siguiente definiciones:
Antiséptico es una sustancia que inhibe el crecimiento o destruye microorganismos sobre tejido vivo, generalmente piel o mucosas.
Desinfectante es la sustancia que tiene tales efectos sobre superficies u objetos inanimados.
Por lo tanto, una sustancias pueden ser utilizada como antiséptico o desinfectante, ya que el mecanismo germicida no varía según la superficie de aplicación. Es decir, un desinfectante puede ser utilizado como antiséptico si no es irritante para el tejido, no es inactivado por la materia orgánica y no produce toxicidad por absorción sistémica.
Los antisépticos y desinfectantes son sustancias empleadas muy frecuentemente en la atención de la salud (en todos los tipos de instituciones) y en muy diversos tipos de industrias (farmacéutica, alimentaria, cosmética, etc). Sin embargo, debido a falta de conocimiento de las propiedades de los desinfectantes, en muchas ocasiones su uso no es adecuado por las razones que se mencionan más adelante.
Los parámetros de mayor relevancia para seleccionar al antiséptico adecuado son:
- Amplitud de su espectro antimicrobiano, básicamente sobre virus y bacterias.
- Rapidez de acción, preferentemente en segundos o en pocos minutos.
- Permanencia de la acción, denominada también efecto residual.
- Inocuidad local y sistémica.
- Acción sobre los microorganismos. En el caso de las bacterias, si elimina totalmente las bacterias viables (acción bactericida) o solamente inhibe su crecimiento (acción bacteriostática)
Con los desinfectantes, las consideraciones para estas características son:
- Amplitud de su espectro antimicrobiano. En este caso, incluye su efecto sobre virus, bacterias, (incluyendo las micobacterias),esporas bacterianas, hongos, esporas de hongos.
- Rapidez de acción. Normalmente el rango es de 10 a 15 minutos.
- El efecto residual aunque casi nunca se le considera, puede ser un factor importante.
- Inocuidad hacia las personas que lo aplican y las que laborarán en las áreas correspondientes, normalmente por varias horas. Esto es más relevante si el contacto con el desinfectante se prolonga por meses o incluso años.
- Se prefieren los desinfectantes bactericidas, fungicida, virucidas y esporicidas.
El conocimiento y utilización de los desinfectantes, iniciados en el siglo XIX basándose en los trabajos de Semmelweisz, Pasteur y Lister, entre otros, representó un parteaguas en la prevención de infecciones nosocomiales y durante varias décadas fue el factor más importante para evitarlas. Actualmente, con los procedimientos invasivos usados para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, existen otros factores más relevantes.
Los principales antisépticos y desinfectantes empleados son: Acidos (äcido acético y ácido bórico), alcoholes (alcohol etílico y alcohol isopropílico), aldehídos (formaldehído, y glutaraldehído), oxidantes (agua oxigenada, permanganato de potasio), halógenos (hipoclorito sódico, cloramina, yodo, yodopovidona), iones metálicos (timerosal, nitrato de plata), fenoles (fenol, cresoles, hexaclorofeno, triclosán), detergentes catiónicos (cloruro de benzalconio y derivados, comúnmente conocidos como cuaternarios de amonio de diversas generaciones), colorantes (metil-rosa-anilina, conocida como violeta de genciana), la clorhexidina, que es una bisbiguadina y diversos concentrados a base de semillas de cítricos que contienen diversos compuestos como polifenoles.
Los desinfectantes se diferencian en otra propiedad muy relevante: su capacidad para destruir las formas vegetativas de diversas especies bacterianas y sus esporas. Existen desinfectantes que eliminan la mayoría de las bacterias vegetativas, algunos hongos y algunos virus (denominados de bajo nivel); los que eliminan micobacterias, bacterias vegetativas, la mayoría de los hongos y la mayoría de los virus (desinfectantes de nivel intermedio) y los que matan a todos los microorganismos excepto altas concentraciones de esporas (desinfectantes de alto nivel).
Para todos los desinfectantes, los dos parámetros que siempre deben considerarse para obtener una funcionalidad adecuada son:
- Concentración. A partir de las soluciones concentradas es necesario seguir las instrucciones del fabricante para hacer la dilución apropiada. En la gran mayoría de los casos, las soluciones se preparan diariamente de acuerdo a instrucciones verbales. Esto es más grave en el caso del cloro pues muy rara vez se mide los volúmenes del hipoclorito de sodio y el agua empleada como diluyente, y la concentración final depende generalmente del olfato del operario.
- Tiempo. El etanol es el desinfectante con acción prácticamente inmediata pues actúa en segundos. Para el resto, hay que esperar al menos de 1 a 2 minutos (yodopovidona) o periodos mínimos de 10 minutos.
- El cloro es uno de los desinfectantes más empleados tanto en la preparación de alimentos (restaurantes), como en su procesamiento (fábricas de alimentos) y en el área hospitalaria. Su acción germicida se lleva a cabo en ausencia de materia orgánicaLa concentración recomendada para la desinfección de alimentos es de 50 ppm; para desinfección de superficies, de 100 a 200 ppm. En el caso de los hospitales, la concentración sugerida es mucho mayor, incluso de 1% (que equivale a 10,000 ppm) pues se sabe que se requieren 1,000 ppm para matar células de M. tuberculosis
La elección del desinfectante más apropiado dependerá del espectro antimicrobiano que se desee abarcar, la ausencia de los efectos adversos que experimente el personal a consecuencia de su contacto y el costo. En cualquier caso es de gran importancia que la concentración sea la adecuada, midiendo con exactitud aceptable el desinfectante y el diluyente, así como permitir el contacto durante el tiempo necesario.